Rafael de Córdova
Es una figura emblemática en la historia del flamenco y la danza española. Su trayectoria como bailarín y coreógrafo ha iluminado una de las épocas más destacadas del baile español, obteniendo reconocimiento en los escenarios más prestigiosos a nivel nacional e internacional.
Inició su formación a los 9 años y, a los 14, consolidó su vocación bajo la tutela de Antonio de Triana, antiguo primer bailarín de la célebre Antonia Mercé "La Argentina". Con él perfeccionó la técnica y el estilo tanto del flamenco como del baile clásico español. Posteriormente, amplió su formación en ballet clásico en Nueva York con Michel Panieff, continuando sus estudios en Londres y París.
Su carrera profesional comenzó como primer bailarín solista, formando parte de dúos y tríos, hasta que estableció su propia compañía, con la que realizó su primera gira por Sudamérica y Estados Unidos. Su estilo se caracteriza por una técnica de zapateado poderosa, líneas corporales cuidadas y una plástica refinada en brazos y manos.
En 1965, se presentó en el Teatro de la Zarzuela de Madrid como bailarín y coreógrafo, obteniendo un éxito notable, especialmente por su innovador montaje luminotécnico. Como primera figura, director y coreógrafo de su gran compañía, desarrolló una carrera internacional ininterrumpida, con actuaciones destacadas en los Festivales de España y en eventos internacionales en Francia, Grecia e Italia.
Entre sus interpretaciones más memorables se encuentra "El Sombrero de Tres Picos", presentado en numerosas ocasiones con decorados y figurines de Pablo Picasso. Especial mención merece su actuación en el festival Messidor de 1966, dedicado a Picasso, donde recibió la "Cruz de Caballero de la Cortesía Francesa".
En 1973, su compañía, compuesta por más de 160 bailarines y 40 figurantes, triunfó en las Termas de Caracalla y en la Ópera de Roma, con llenos absolutos durante más de dos meses.
Su interpretación y coreografía en la ópera "Carmen" y la Ópera de Viena bajo y la dirección de Franco Zeffirelli son otros hitos destacados en su carrera. Además, ha dejado una huella imborrable en teatros de toda España, como el Albéniz, María Guerrero y el Teatro de la Zarzuela de Madrid, así como en festivales de renombre internacional en Granada, Santander, Estados Unidos, Japón, México, Argentina y numerosos países de Europa y América.
Rafael de Córdova ha sido galardonado con premios prestigiosos, entre ellos el de "Mejor Bailarín del Año" por la crítica neoyorquina en 1975, el título de Caballero de la Courtesie Française y el Premio a la Popularidad otorgado por el público en Italia en 1986.
En el ámbito cinematográfico, ha participado en dieciocho títulos, destacando "El Amor Brujo" de Rovira Beleta, "Lola la Piconera" de García de la Vega y "Cabriola" de Mel Ferrer. En televisión, ha sido parte de programas emblemáticos del mundo del flamenco y ha protagonizado espacios especiales como "La hora de...", "Trescientos millones", "Galas del Sábado" y "Total ná". Sus actuaciones en TVE han contribuido a la obtención de premios internacionales para la cadena.
El legado de Rafael de Córdova perdura a través del Centro de Danza que lleva su nombre, donde se imparten clases de diversas disciplinas de danza española y contemporánea, formando a nuevas generaciones en la excelencia de este arte.